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Gioconda Belli nos habla de los versos de este poeta y promotor cultural nicaragüense. Presentamos una muestra de su obra.
Francisco de Asís Fernández Arellano. Nació el 3 de mayo de 1945 en Granada, Nicaragua. Ha realizado estudios de teatro en la Universidad Central de Madrid y en el Teatro de Madrid, (TEM), España, (1964-1967) y Cursos de Literatura y Teatro en San Juan de Puerto Rico.

PASIÓN DE LA POESIA. Orquídeas Salvajes de Francisco de Asís Fernández
Gioconda Belli
Si a alguien le cabe aquel verso de Bécquer “poesía eres tú” es a este poeta que tengo a mi lado. Y no lo digo con la intención enamorada de Bécquer, aunque quiero muchísimo a Chichí, como le decimos y conocemos sus amigos, sino porque pocos poetas conozco para quienes la poesía no es sólo un oficio, sino una razón de ser, un credo personal, una manera de vivir la vida. Y no sólo la vida privada, sino también la pública, ya que desde que se instauró este festival no hay obsesión más acuciante para él que transmitirle a estos días esa pasión arrebatada, esa totalidad vital que es para él la experiencia poética.
Francisco de Asís, hijo de un gran poeta, Enrique Fernández Morales, creció en un caserón lleno de ancestros y fantasmas aquí en Granada, en donde se reunían mientras él aprendía a caminar, los poetas más atrevidos, hábiles y destacados que viera Nicaragua en esos tiempos. Aunque quizás sus padres y nanas creyeran que cuando dijo “tía” chiquito, se refería a su tía santa, Elena Arellano, yo creo que fue su manera de decir poesía desde pequeñito porque si el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas en el principio del mundo, el espíritu de la poesía se paseaba por su casa desde antes de que él aprendiera a hablar y seguramente era una mujer bella que él veía flotar entre pasillos, habitaciones y patios interiores, envuelta en gasas y a la que perseguía con el ojo alegre de la premonición de lo que la poesía y la vida le depararían en el futuro.
Los poetas que vieron crecer al niño lo vieron desde el principio como uno de ellos. Francisco me ha contado que su padre y otros poetas lo retaban a que escribiera poemas sobre objetos inanimados. Un poema a la silla, a la mesa; y lo sentaban a escribir poesía, como otros padres sientan a sus hijos a hacer tareas de matemáticas, para hacer que él fuera escudriñando las palabras y encontrara la complicidad con esa música silenciosa que ellos siempre estaban tarareando entre sí.
Así que Francisco empezó su vida de poeta y de buen poeta desde muy joven y fue viviendo y escribiendo lo que vivía, no como un anecdotario porque su poesía no es anecdótica, sino como un registro de los tonos de su existencia que, a la vez que se vivían en él, lo enfrentaban con la búsqueda de un estilo que le perteneciera, que fuera suyo y de nadie más. Así que de la primera poesía fresca con dosis de ingenuidad y desfachatez, con padres identificables como Martínez Rivas, como Whitman (Chichí siempre me decía que era importante decir que uno tenía padres para que no creyeran que uno era hijo de puta) Francisco de Asís fue decantando esa voz ancha y potente, esa voz profundamente humana, a la vez dolida y maravillada por su condición de hombre finito, soñador, creyente y escéptico, desilusionado pero aferrado al efecto saludable de las ilusiones, que encontramos en este libro que hoy presenta: Orquídeas Salvajes.
Vale decir que el libro es una selección que necesariamente excluye, como todas las selecciones, poemas que sin dejar de ser igualmente logrados, tuvieron que dar paso a aquellos que reunidos formaban un todo, una unidad temática y estilística representativa del autor. Lo digo porque colaboré con Francisco de Asís en la difícil tarea de ceñirse al número de páginas que propuso la editorial Visor. El hecho de que Visor sea la editorial de poesía más prestigiosa y seria urbe et orbi en el idioma español fue, huelga decir, la única razón de peso para limitar la exhuberancia del autor y convencerlo de presentar, en vez de toda la húmeda selva de su obra, sólo las misteriosas y bellas orquídeas de su producción poética.
Estas restricciones, sin embargo, no dejan de tener esa dosis de sabiduría que es más propia de los editores que de los autores ya que ciertamente es más fácil para el ojo y aún para el corazón, abarcar un puñado de orquídeas salvajes que la inmensidad del bosque tropical, y este libro requiere, por su belleza y su aliento, una mirada que penetre cada verso, que lo huela y sienta en el paladar la densidad con que el verbo hacedor de la vida, la cuestiona e interroga.
Porque más que académica de la lengua soy una practicante de sus goces, no voy aquí a extenderme en análisis y digresiones innecesarias, sobre todo en el caso de un libro como éste cuyo valor más profundo reside en la capacidad que tiene de comunicarse, sin intermediarios, con los estratos más profundos de cuanto, como seres humanos, nos enaltece, alegra o angustia. Estoy aquí más bien para celebrar con Francisco, con Gloria y con todos ustedes un acontecimiento que tardó más de la cuenta pero que al fin se produjo, como es la publicación del poemario de Francisco de Asís, Orquídeas Salvajes, por Visor; o sea la inclusión de este gran poeta dentro de la colección más prestigiosa y representativa de la poesía en lengua española.
Me da un enorme alegría que me haya tocado a mí hacer esta presentación pues tengo con Francisco una gran deuda personal. Fue él quien me hizo creer en mí misma como escritora y quien, con esa alegría y generosidad que le caracteriza, me guió por los primeros raudales de la verbalidad poética hacia el rigor de poder mirar lo que hacía sin arrogancia, sin enamorarme tercamente de una palabra o un verso si éste no cabía en el poema. Tras vivir cuanto he vivido, me doy cuenta lo difícil que es ser un crítico atinado que ni destruya el impulso creador, ni imponga el propio criterio a la voz particular del otro. Chichí no sólo tiene esta cualidad, sino la capacidad genuina, hermosa, de celebrar lo bueno de los demás con auténtico entusiasmo, con la alegría de quien sabe que un buen poema de quien quiera que sea, es un acontecimiento, una descarga de oxígeno en el aliento poético cada vez más contaminado del mundo.
No es casual que este Festival le deba tanto; que él y Gloria sean no sólo sus motores más comprometidos, sino también quienes le han impreso su singularidad, su ambiente festivo, su pluralidad.
Por eso es el lugar donde corresponde abrir estas orquídeas, olerlas, comerlas y llevárnoslas sobre el pecho.
FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ
MONÓLOGO INTERIOR I
Nadie es mi alma y está estropeada por la virtud. Me metí en una novela equivocada y quise cosas que no eran para mí. Me vi en el espejo cuando mi rostro perdió el sentido y miré el sentido cuando mi rostro perdió el espejo. Me siento viejo y estafado por las rosas inquietas de mis pensamientos. Ya tengo el veneno de la vejez y el rostro me lo veo cenizo, inexplicable y misterioso. Hubo una tormenta en la tierra y hay un olor fresco en el cielo y solo mis pensamientos arañan y torturan a las mariposas. ¿Lo que deseamos es lo que debemos ser? ¿Lo que debemos ser es lo que somos? La vida es un lecho de rosas sangre. Total: la poesía que viví no me hizo escalar el Kilimanjaro ni me arrojó a los lugares secretos del mundo. Me perdí a mí y quiero perder la religión que ve los atardeceres con los ojos cerrados. Realmente Dios trabaja de manera misteriosa y hace maravillas: te oculta todo o te revela todo frente a tus ojos: aquí, los humanos se transforman en animales, allá, ves que entre el hombre y el tigre vive el dragón, allí, en medio de la noche, entre brumas y misterios, nos acariciamos como lo hacen los caballos y las yeguas: topándonos con las cabezas y mordiéndonos el cuello, acullá, nos deshacemos de las mosquitas muertas que hablan de cuerpos desnudos con palabras vestidas porque queremos pezones púrpuras y sexo ardiente y sucio, aquí , me rebelo cuando el matrimonio domestica lo salvaje, y allá , por fin, nos damos cuenta que el corazón es sencillo y que repararlo es lo complicado .
9 Febrero 2005
MONÓLOGO INTERIOR II
¿Quién elige su vida? ¿Y quién elige su muerte? Hay días que cuando despierto en el lado oscuro del mundo siento que estoy corriendo irreflexivo hacia la muerte, que mi Ángel no podrá detener una mano asesina, un accidente, un montaje de la casualidad trágica. Entonces quiero construir una colina para desviar el viento. Pero yo soy varios y cada uno de mis yo quiere una vida diferente. Héroe y víctima no puedo hacer algo bueno sin hacer algo malo, me salen voces hondas y quebradas entonando espirituales mestizos y rituales mágicos tan antiguos como el canto íngrimo del gallo y la raíz de la mandrágora. ¿El hombre contiene al poeta o el poeta contiene al hombre? El soñador siente nostalgias de la vida que no ha vivido, tiene jardines en la mente, frunce los labios y sopla los pétalos. ¿Será que cuando muera mi alma verá pasar mi cuerpo como al cadáver de su peor enemigo? Una vez tuve una visión desde la cima de mi vida y ví, como en una película, promesas y sueños rotos, de un hombre que se enorgullece de sus debilidades, que ha pasado su vida buscando personas favoritas, que ha estirado la verdad y pintarrajeado los cuentos. Vi en la película de mi vida versiones peores de mí dándole un mejor significado al mundo.
Cuando leo las líneas de mis manos, las que tengo desde que nací. Cuando leo las líneas de mis manos y malinterpreto las como se llaman en el cielo. Cuando leo las líneas de mis manos y solo encuentro eclipses pienso, artesano santero de instintos, que si la vida te sale con barbas es San José, y si la vida te sale sin barbas es la Virgen María. La vida siempre te enseña los dientes.
Granada, 23 de Abril 2005.
MONÓLOGO INTERIOR III
¿Quién soy y para qué estoy en el mundo? ¿Cómo voy a llenar los claros y las obscuridades del caos de mi alma? ¿Cuándo en el aire de las mujeres esta el rumor de mi nombre? Es cierto que el sol le da vida al mundo pero ¿cuándo es que la luna esta cerca de mis manos? ¿Qué son para mí el amor, el destino, la poesía, la muerte? Cuando recito oraciones invocando respuestas sobrenaturales, es porque arrastro una vida fracasada? ¿El éxito en el mundo es el fracaso espiritual? ¿Esta sentada mi vida sobre mis excusas? ¿He justificado a mi espíritu y lo he consentido hasta convertirlo en un impostor? Nunca reprendí a mi espíritu para que mi vida solo eligiera la libertad. Entonces ¿qué impulso he omitido para lograr la felicidad? Yo quiero llegar hasta donde me lleven los pájaros de mis pensamientos y quiero llegar a la muerte sin ninguna aridez en el corazón, quiero ser yo quien elija entre el impulso y la conciencia, quiero tener virtudes rusticas preferidas entre las vaqueras brillantes y triviales, y quiero cometer los errores de las criaturas salvajes. La libertad es para asomarse al abismo, para darle belleza al mundo que iluminan las mujeres. Cuando el sol se desliza debajo del horizonte el poeta con una sola mirada ve el mundo de afuera y el mundo de adentro, con una sola mirada puede sustituir la realidad y meter la magia en el mundo. ¿Tanta imperfección en el alma produce tanta belleza? Si todo hombre tiene en su corazón la crueldad y la envidia del tirano por qué el poeta que vive entre serpientes nunca aprende a morder como serpiente?
Granada, 3 de Mayo 2005
MONÓLOGO INTERIOR IV
Estoy en la cima de un peñasco oyendo el rumor del mar. En el horizonte, en donde la tierra se encuentra con el cielo. ¿Cómo era mi letra cuando era niño? Ahora estoy como los árboles que pierden sus hojas preparándose para el invierno. Es como una fuerza que se adormece. La vida intensa del cielo la hacen el sol y la luna, las estrellas y los planetas, el trueno y los relámpagos, el viento y la lluvia. La vida intensa de la tierra la hacen el agua y el fuego, los metales, las madera y los suelos. La vida intensa del hombre y la mujer la hacen las pasiones truncas, los pensamientos y las desilusiones. El cielo, la tierra y los hombres odiamos lo que somos. ¿Qué nos mantiene vivos? Qué mantiene la muerte ? Si yo fuera un hombre listo, y no lo soy, bromearía sobre el infinito. ¿Cuáles son los niveles de verdad que resiste el hombre? ¿Cuáles son las mentiras que amamos? ¿El honor y el deber tienen algo que ver con la esencia de la vida? ¿Qué tienen que ver el honor y el deber con la poesía? Aquí está el cadáver que justifica la historia. En los poemas de este cadáver he visto crecer la cizaña junto a la rosa porque cuantos más fracasos vivo más florece mi imaginación, escribo más preguntas que respuestas, me asustan más el trueno y el relámpago, más que el exilio, la pobreza y los animales salvajes.
Granada, 23 de Mayo, 2005.
MONOLOGO INTERIOR V
La tristeza no tiene fin. La tristeza mira por los ojos y habla por los labios, ve sin disfraz el mundo que se realiza con lágrimas. El dolor interior debe salir a la superficie para que crezca como un tallo íntimo, aunque la flor cuando se abre siempre queda presa del tallo y con un pétalo ve el amor y con otro la tristeza. La soledad te hace respirar igual que la tristeza. En la soledad se tienen pensamientos primitivos y salvajes como los sacrificios humanos. La soledad tiene el poder y la fuerza de una bailarina de Degas y doma los acordes robustos de un piano tocado por el alma. En la soledad observo el cielo y busco las estrellas, doy pasos con los ojos vendados frente al precipicio, soy un mortal equivocado en el lecho del río con anguilas y cangrejos saliéndome de los ojos. Siento que la vida que me queda no me deja tiempo para nada: ni para las mujeres inteligentes y divertidas que sustituyen la verdad, ni para el impulso de la naturaleza, ni para experimentar cosas que solo se sueñan. Tengo que confesar que en mi corazón ya no encuentro verdades evidentes. Con el rostro bañado en lágrimas tengo que aceptar que he malgastado mi vida creyendo en las ideas. Ahora empiezo a desaferrarme de las ilusiones, a entender por qué mi vida no alteró el orden de la naturaleza. ¿Es despreciable el mundo? Solo los jóvenes y los enamorados cambian el mundo. En la soledad observo el cielo y busco las estrellas, los astros te enseñan la virtud de la maldad, la maldad de la virtud y que la libertad aterra. ¿Saben de libertad los moralistas? Me angustia pensar que lo único que tiene sentido en el mundo es el movimiento de los astros.
Granada, 5 de Junio 2005
ILUMINACIONES I
¿Quiénes habitan mis sueños? ¿Qué mares? ¿Qué riberas? ¿Se entremezclan a mi edad los sueños con los desperdicios de la memoria? ¿Quiénes habitan esos subterráneos húmedos, las brumas densas, las nubes y calles fangosas, los bosques sombríos, mi niñez como un Stradivarius entre un violentísimo huracán que no cesa de azotar? Se me sueltan caballos desbocados en los aguaceros y con la misma fuerza las dudas terribles sobre el amor que me tuvieron. En una iluminación oigo a mi abuela María Luisa hablando mal de mi padre y oigo el llanto secreto de mi madre, en otra veo a un niño rogándole a una muchacha de la servidumbre para que se desnude los pechos, en otra veo a mi Comadre Mercedes y a la Aidita cambiándome el pijama y las sábanas en la madrugada cuando me hacía pipi en la cama, y en una oscuridad oigo crepitar la imaginación de un niño en el cuarto de chunches y juguetes viejos. Como si fueran voces de una poesía de madera devorada por el comején. ¿En estas cavernas yace el corazón que tuve en mi niñez? Fueron un hogar íntimo inmenso con protecciones y desamparos. Estos muebles emanan olores encerrados y mohos antiguos. Aquí está la armazón en donde coloqué la tela de mi cielo. Me acuesto en mi cama antigua de bronce y nácar, abro los roperos a como se abrían los brazos de mi abuela Blanca Berta y el viento silba y la lluvia cae fuerte entre las filas de heliotropos y las murallas de los árboles. Veo mi niñez enmudecida y radiante que me dice que toda verdad está en los sueños y en las fantasías y en la simplicidad rústica de los místicos. Gracias a mi niñez oigo las voces de los pájaros, en mis manos no se marchita la belleza, no me entume el veneno de las serpientes y las tigras sensuales arrullan mis sueños.
Granada 20 Dic. 2005
ILUMINACIONES II
Cuando los sueños nuevos perecen y aún una rosa abierta se mece frente a tu puerta con la fuerza de una imagen primordial, pienso que la rosa tuvo una mejor vida que la mía.
La rosa es frágil como mis emociones y a mi el amor y la agonía me dieron la verdad de su boca, alegrías perversas en los ojos y júbilos del desorden.
(Mi vida a cambio de un instante de la vida de una rosa).
Yo quiero exhumar mis rosas rojas y los largos inviernos llenos de mujeres con vestidos de tirantes con aberturas en las piernas que llegan donde quise vellos ligeros para posar la palma de mi mano, hombros, brazos y pechos descubiertos con piernas que se extendieron desnudas hasta el rosado animal indómito de su entrepierna.
Todas ellas están en mis manantiales subterráneos y para verlas hay que creer en las hadas y creer en el poder sin culpas y el amor sin dudas y en la locura de querer hermanar la sensatez con los sentimientos.
La caligrafía de la memoria se parece a la esgrima: pone apariciones, roba imágenes y toca el corazón. Para encontrar las iluminaciones hay que destrozar la realidad y arrebatarse la memoria, hay que ponerse el traje de fatiga del impulso y el instinto y entender que a esta edad todo mundo disfraza sus olores. Hay que saber descansar en los brazos del Dragón antes de que se marchiten las rosas. Para encontrar las iluminaciones en los manantiales subterráneos hay que convertirse en la presa y en el predador
Granada 1 de febrero 2006
http://www.laotrarevista.com/2009/09/francisco-de-asis-fernandez/
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